Antes de las acciones y los gráficos, casi todo inversor argentino arranca por acá: la renta fija y los fondos. En el video recorremos las tres herramientas básicas.
Bonos: prestás a años
Un bono es un préstamo hecho título: le prestás a un Estado o empresa, que promete devolverte el capital más intereses en fechas pactadas. Lo que define todo es el emisor (¿a quién le prestás?), la moneda, el ajuste (¿CER? ¿dólar?) y el plazo. En Argentina, con nuestra historia crediticia, leer esa letra chica no es opcional.
Letras: prestás a semanas
La letra es el bono de corto plazo: comprás con descuento, cobrás el valor completo al vencimiento, y la diferencia es tu rendimiento — conocido de antemano. Es la primera inversión "seria" del ahorrista y la vara contra la que se mide todo lo demás. Ojo al comparar rendimientos: la diferencia entre TNA y TEA puede hacerte elegir mal.
FCI: delegás
El fondo común junta la plata de miles y la administra un equipo profesional según un objetivo declarado. El money market (el de las billeteras virtuales) es el más famoso: liquidez inmediata, riesgo mínimo — y rendimiento que suele correr detrás de la inflación. Estacionamiento, no inversión.
¿Cuál va primero?
Para la plata que necesitás disponible: money market. Para la que puede esperar semanas o meses: letras. Para horizontes más largos y con más lectura encima: bonos — eligiendo bien a quién le prestás. Y siempre, la pregunta de fondo: ¿le gana a la inflación o solo la acompaña?