Una letra es, en esencia, un bono de corto plazo: en vez de prestarle al Tesoro por años, le prestás por semanas o meses. Las más conocidas son las que emite el Tesoro Nacional (las LECAPs, por ejemplo, que capitalizan interés).
Cómo funciona
La mecánica típica es simple: comprás la letra con descuento y al vencimiento cobrás su valor completo. La diferencia entre lo que pagaste y lo que cobrás es tu rendimiento. Sin cupones intermedios, sin complicaciones: entrás, esperás, cobrás.
Por qué son la puerta de entrada
- Plazo corto = menos tiempo expuesto a sorpresas.
- Rendimiento conocido de antemano si la llevás a vencimiento.
- La vara del mercado: la tasa de las letras funciona como referencia de "cuánto paga el peso" — contra ella se compara todo lo demás.
La pregunta que siempre hay que hacerle a una letra es la de la tasa real: ¿su rendimiento le gana a la inflación esperada del período, o solo la acompaña? Y ojo al comparar tasas entre instrumentos: entendé la diferencia entre TNA y TEA o vas a comparar peras con manzanas.
Por qué te importa
Porque para la plata que no podés arriesgar pero tampoco querés dejar pudriéndose en la caja de ahorro, las letras (directas o vía un FCI) son el primer escalón lógico.