Es la primera pregunta que se hace cualquiera que evalúa una acción: ¿este precio es razonable? El P/E es el punto de partida clásico para responderla.
Cómo se calcula
P/E = Precio de la acción ÷ Ganancia por acción (EPS)
Si una acción cotiza a $100 y la empresa gana $5 por acción al año, el P/E es 20: estás pagando 20 veces las ganancias anuales de esa empresa.
Cómo leerlo
- P/E alto: puede indicar que el mercado espera mucho crecimiento futuro — o que la acción está sobrevalorada.
- P/E bajo: puede indicar que está "barata" — o que el mercado desconfía de que esas ganancias se sostengan.
La regla de oro: el P/E nunca se analiza solo. Se compara contra el P/E promedio del sector (un P/E de 30 es carísimo en un banco y normal en una tecnológica) y contra el propio historial de la empresa.
La variante: P/E Forward
Usa una proyección de ganancias futuras (generalmente del próximo año fiscal) en vez de las ya reportadas.
P/E Forward = Precio de la acción ÷ Ganancia por acción proyectada
Si una empresa tiene P/E actual de 30 pero se espera que sus ganancias se dupliquen el año que viene, su P/E Forward podría bajar a 15 — de golpe parece mucho menos cara. La precaución acá es clara: depende de una proyección, y las proyecciones a veces no se cumplen.
Por qué te importa
Porque es el número que vas a ver primero en cualquier ficha de una acción, y saber leerlo bien —comparado, no aislado— es la diferencia entre reaccionar a un titular y hacer un análisis real. Pero el P/E solo cuenta una parte de la historia: no dice nada sobre cuánto crece la empresa. Para eso está el PEG.