Ir en contra de la corriente en un río revuelto te agota y probablemente no te deje avanzar. En la bolsa de valores pasa exactamente lo mismo. Aprender a identificar para dónde va la corriente es el primer paso antes de poner un solo peso en el mercado.
Hacia dónde va el precio
La tendencia es la dirección general en la que se está moviendo el precio de un activo a lo largo del tiempo. Aunque el mercado haga pequeños zigzags todos los días, siempre suele haber una trayectoria predominante de fondo que guía los movimientos.
Existen tres escenarios posibles en los gráficos:
- Alcista: El precio va formando picos (máximos) y valles (mínimos) que son cada vez más altos que los anteriores.
- Bajista: Ocurre exactamente lo contrario, los máximos y mínimos son cada vez más bajos, marcando un deterioro constante.
- Lateral o en rango: El precio se queda atrapado rebotando entre un piso y un techo, sin tomar una dirección clara hacia arriba o hacia abajo.
Tu mejor aliada
En el mundo del análisis gráfico hay un dicho muy famoso que dice: "la tendencia es tu amiga". Esta frase resume la idea de que operar acompañando la dirección que ya predomina en el precio suele poner las probabilidades estadísticas mucho más a tu favor que si intentás adivinar cuándo se va a dar vuelta el mercado.
Por qué te importa
Reconocer si un activo está subiendo, bajando o estancado te evita el error clásico de intentar atajar cuchillos cayendo. Identificar la tendencia dominante te permite subirte a la inercia del mercado, aumentando drásticamente tus chances de que la operación salga bien.