Si abrís el gráfico de tu bróker y ves una simple línea continua, te estás perdiendo más de la mitad de la película. Esa línea es cómoda a la vista, pero esconde demasiada información valiosa sobre cómo se pelearon los compradores y vendedores en el medio.
La anatomía de una vela
El gráfico de velas (o candlestick) es la forma más usada para representar el precio. Cada una de estas velitas te muestra qué pasó en un bloque de tiempo exacto, que vos elegís: puede ser un minuto, una hora o todo un día.
A diferencia de la línea clásica que solo te marca cómo terminó el día, una vela te da cuatro datos clave de ese período: el precio al que abrió, el precio al que cerró, el punto más alto que tocó (el máximo) y el punto más bajo (el mínimo).
La batalla entre toros y osos
Leerlas es bastante intuitivo. El cuerpo de la vela te marca la distancia entre el precio de apertura y el de cierre. Las mechas o sombras que asoman por arriba y por abajo, son los extremos que alcanzó el precio en ese rato.
Si la vela cierra más arriba de lo que abrió, vas a ver una vela alcista, que normalmente es verde. Si el cierre fue por debajo del precio de apertura, tenés una vela bajista, generalmente roja. Toda esta estructura te deja ver la batalla completa de ofertas y demandas en cada intervalo temporal.
Por qué te importa
Cambiar tu forma de ver los gráficos te da una ventaja enorme al invertir. Las velas te cuentan la historia de la volatilidad en tiempo real y te ayudan a percibir la fuerza real detrás de un movimiento, permitiéndote tomar decisiones con mucha más información que mirando un simple precio de cierre.